La identidad de tu taller

Por Gustavo Huicochea Hernández. Reevo.

Contrario a lo que dicta el conocimiento popular, la identidad no solo es un logotipo. En un negocio, la identidad tiene que ver con todo lo que el cliente percibe, incluyendo: los motivos de la empresa, su misión, visión, sus valores, logotipo, fachada del local, uniformes, cómo se comunica el personal y la empresa.

¿Por qué es importante?

Porque nos ayuda diferenciarnos en un mercado donde todos parecen iguales. Nos hace ser y parecer únicos resaltando entre la competencia.

Para definir la identidad del negocio es necesario identificar sus principios, valores, motivaciones y lo que quiere lograr a través del tiempo. A partir de esto podremos esclarecer lo que podemos aportar al cliente y qué tipo de clientes son compatibles con esta forma de ser.

Empecemos por definir la misión

La misión no es más que la respuesta a ¿qué quieres lograr con tu negocio? Si tu respuesta es tan vacía como: solo una forma de ganarme la vida, los clientes la percibirán así, con todo lo que esto implica. Si solo quieres ganarte la vida, ¿qué evitará que me trates solo como un billete para tu negocio? ¿Qué aproveches una situación para ganar más? Por otro lado, hay respuestas como:

  • Modificar autos para sacar lo mejor de cada uno
  • Pintar vehículos para que parezcan como nuevos
  • Reparar fallas que otros no puedan para demostrar que soy el mejor
  • Mantener los vehículos seguros para mis clientes
  • Personalizar coches al gusto del cliente
  • Equipar vehículos para que puedan escuchar la música como se debe

A partir de esto, nace la visión, que es una proyección de la misión a través del tiempo. A largo plazo quiero:

  • Desarrollar sistemas y modificaciones únicas para cada marca
  • Generar colores únicos y personalizados para mis clientes
  • Ser el principal capacitador en tecnologías automotrices
  • Instalar sistemas de audio personalizados y de alto nivel

Definido lo que queremos lograr, vayamos a más detalles. ¿Qué valores rigen tu empresa? ¿Qué cosas no harías para lograr tu misión o visión? El cómo importa.

  • No modificaría un vehículo si esta modificación pusiera en riesgo la integridad de mis clientes
  • No colocaría materiales de baja calidad por incrementar las ganancias
  • No equiparía vehículos con modificaciones que rompen las normas o leyes establecidas
  • No entregamos vehículos con fallas ocultas o arregladas temporalmente

Ahora bien, falta definir el valor agregado. ¿Qué vamos a hacer diferente a los demás que sea notable?

  • Capacidad técnica certificada
  • Instalaciones de primera
  • Productos de mayor calidad
  • Servicio a domicilio
  • Servicio personalizado
  • Talleres pet friendly
  • Velocidad en el servicio

Hasta aquí, hemos definido las bases del negocio y parte de su personalidad. Ahora veamos cómo esta personalidad concuerda con la de nuestros clientes, o en caso de estar en un proyecto nuevo, qué tipo de clientes son los que puedo atraer con esta personalidad.

La compra de productos y servicios es algo emocional. La gente prefiere comprar algo o a alguien que refleje su forma de ser, por eso, el cliente requiere identificarse con el taller y lo qué representa, antes de confiarnos su vehículo y gastar su dinero.

Los que tienen talleres funcionando, inconscientemente han hecho que esos clientes se identifiquen con el negocio. Sin embargo, lo ideal es analizarlo para sacarle el máximo provecho. Si yo soy una persona preocupada por la seguridad, o si soy un rockero rebelde, me gustará llevar mi vehículo a un taller con esta personalidad.

¿Cómo es que la personalidad de mi negocio enlaza con la de mis clientes?

Pensemos cuando conocemos a alguien y queremos agradarle, a nosotros nos gusta el rock y a la otra persona le gusta la banda, nos gustan los tacos y ella es de alitas. Podemos decir “no es mi tipo” y buscar algo más afín a nuestra forma de ser, o adoptar algunas costumbres para conquistarla y apoyarnos en otras similitudes e intereses. Lo mismo pasa con el negocio.

En el caso de que tengamos un taller actualmente, analizaremos ¿Quiénes son nuestros clientes? ¿La mayoría son hombres o mujeres? ¿De qué generación son? ¿Qué marcas prefieren? ¿Qué tipo de vehículos tienen? ¿Qué música escuchan? ¿Empleados o emprendedores? ¿Ejecutivos u operativos? A partir de esto debemos analizar cómo coincidimos con la personalidad de estos clientes.

Si la mayoría de los clientes que tengo actualmente son padres o madres de familia, y mi negocio está centrado en la seguridad, ¿qué voy a resaltar de mi negocio? La seguridad, como cuidamos a las familias, productos que garantizan seguridad para adolescentes, botiquines para el auto, inspecciones y diagnósticos programados, sistemas antirrobo, seguros, etc. Si son jóvenes trabajadores, gadgets, aplicaciones, personalización de vehículos, nuevas tecnologías, sistemas de audio, etc. Ahora, ¿les hablamos de tu o de usted? También dependerá de cada tipo.

Identificando la personalidad del negocio, la de nuestros clientes y en lo que coincidimos, definamos que adjetivos quiero que vengan a su mente cuando piense en el taller. Alegre, callado, divertido, feminista, profesional, rudo, serio u otros. A partir de esto, pensemos en un nombre que les cause sentido.

El nombre del taller puede salir de un juego de palabras, palabras en otro idioma, siglas, o incluso palabras inventadas. Estas dos últimas tienen la desventaja de no transmitir claramente la identidad del taller en un primer instante y tomar más tiempo para posicionarse.

Lo ideal, es transmitir inmediatamente la misión, visión, valores, adjetivos que nos describen, emociones y lo que queremos que nuestros clientes perciban de nosotros. Para esto, procuremos que el nombre sea: breve, fácil de recordar, honesto, congruente y original. Por ejemplo, no deberíamos ponerle RapidService si demoramos en la entrega, CleanPro si el taller está sucio, etc. Por otro lado, si nuestra sala de espera tiene una mesa de pool, PoolPro Garage puede ser una buena idea ya que podemos imaginar una mesa de pool y una cultura asociada a este deporte.

Por otro lado, evitemos el uso de nombres propios o demasiado comunes, marcas conocidas o variantes que se ven poco originales, nombres demasiado largos, incluir el nombre del giro en la marca o delimitarla demasiado. Analicemos estos ejemplos:

  • Ford Limón – ¿Pudiéramos pensar que solo son Ford?
  • Mr. Brakes – ¿Y si quiero ampliar mis servicios?
  • ReviVans – ¿Solo vans?

Los nombres anteriores funcionan, sin embargo, a mediano plazo pueden presentar limitantes y requerir una reinversión para corregirlo. ¿Recuerdan a los clientes que estaban preocupados por la seguridad? ¿Creen que les pueda interesar un taller con un nombre como: SafeTec o ProTG?

Habiendo definido la personalidad del negocio, la de nuestros clientes, en lo que coincidimos y el nombre, definamos la emoción que queremos generar para atraerlos. ¿Una emoción? Así es, todo negocio transmite una emoción. ¿Qué emoción transmite Coca-Cola? ¿Craftsman? ¿Volvo? ¿Monster? Todo genera emociones consciente o inconscientemente y en el caso de una empresa lo hace a través de sus colores.

Cada color tiene ciertas emociones asociadas, esto es plena psicología. Sin embargo, cuando hay mezcla de colores y formas pueden generar cosas distintas. De cualquier manera, tomar esta información de referencia es una buena idea. En el caso de los clientes que tienen un enfoque en la seguridad, probablemente asocien los colores azul y blanco con temas de ese tipo.

Otros criterios que debemos considerar en los colores, es que no sean demasiado complicados de reproducir en una impresora, bordado y promocionales. Ya sea en RGB, Pantone o RAL debemos estandarizarlos.

Elegido el nombre y los colores, vayamos con la imagen.

Pensemos en qué tipo de imagen queremos. Existe el logotipo, que es un texto personalizado como Mercedes – Benz, el isotipo, que es un gráfico como la estrella de la misma marca, imagotipo, que es un texto y una imagen que pueden usarse por separado o unidos, y por último, un isologo, que es texto e imagen utilizados en conjunto como el caso de Ford o BMW, estos no se pueden utilizar por separado. Comúnmente recomendamos imagotipos para poder utilizarlos por separado si así lo requiere la aplicación.

Suponiendo que elegimos un imagotipo, vamos con las partes que lo componen. Acorde con los colores y el nombre debemos pensar en imágenes que hagan alusión a los valores, enfoque, misión y visión del taller. Pensemos nuevamente en el taller centrado en la seguridad y elijamos de momento el nombre “SafeTEC”. ¿Qué imágenes asocian al tema de seguridad? Probablemente un escudo. Es importante que las formas sean fáciles de entender y de reproducir, nuevamente consideremos las aplicaciones como impresión y bordado.

Hasta aquí hemos definido la misión, visión, valores e imagen del taller de servicio automotriz. Pero la identidad va más allá. Ahora pensemos en la experiencia y ¿cómo desearíamos que nuestro taller se perciba en los 5 sentidos?

Así es, la identidad de un taller se debe percibir con los 5 sentidos. Esto nos ayudará a definir como expresarnos, como equipar el negocio, como vestir las redes sociales, entre muchas cosas más. Si tu taller pudiera olerse, ¿a qué olería?, si tuviera sabor, ¿a qué sabría?, si debiera reflejarse en una imagen, ¿cómo se vería?, si tuviera una textura, ¿cuál sería? y si pudiera oírse, ¿cómo sonaría?

A partir de estas suposiciones definiremos cómo comunicarnos, la sala de espera, el tipo de música a reproducir, los consejos a dar en nuestras redes sociales, las noticias que compartiremos, los uniformes, entre muchas otras cosas más. Todo esto es lo que realmente involucra la identidad de tu taller, y si no está alineado difícilmente causará un impacto relevante en el cliente que le permita diferenciarse de la competencia. Pero, todos ya cuentan con una identidad ¿cierto?

¿Cómo saber si es momento de cambiarla o mejorarla?

Primeramente, pónganse en el lugar del cliente y pregúntense: Si viera mi identidad actual ¿qué me comunica?

  • ¿Comunica algo que no quiero?
  • ¿Destaca entre las demás?
  • ¿Hay una mala reputación?
  • ¿Me limita solo a un tipo de servicios?
  • ¿Tiene personalidad?

No hay que cambiar toda la identidad del taller, sin embargo, tenemos que analizar objetivamente lo que SI FUNCIONA y lo que NO.

  • Nombre
  • Colores
  • Formas
  • Slogan

Por último, para comunicar el cambio es necesario hacer ruido con la nueva identidad. Pensemos en redes sociales, publicidad impresa, carteles o activaciones.

Como hemos visto, la identidad de tu negocio es algo más que un logotipo y un nombre improvisado, es la esencia de tu negocio. En Reevo diseñamos la identidad de tu taller para que sea congruente y se distinga entre los demás, si aún no tienes definida una identidad única para tu taller. ¡Contáctenos!.

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