Cambio de anticongelante

Anticongelante o refrigerante

El líquido refrigerante tiene la función de mantener la temperatura de los motores de combustión interna en los rangos de diseño tomando el calor excedente de la máquina que es generado por la combustión y llevándolo al radiador para disiparlo en el aire.

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En un principio el motor era refrigerado por agua, sin embargo, este fluido tiene el inconveniente de congelarse a los 0 °C y ebullir a los 100 °C. Siendo los automóviles máquinas que pueden generar por si mismas una temperatura mayor a los 100° C y pueden desempeñarse en ambientes a menos de 0°C se buscó un fluido que tuviera estas capacidades siendo hasta la fecha una mezcla de agua, etilenglicol y aditivos el fluido más utilizado ya que puede ser utilizado en una rango de -30 a 190 °C en algunos casos dependiendo de la concentración de etilenglicol.

Existen cuatro tipos de refrigerante en el mercado, podemos considerar al anticongelante orgánico de color naranja fluorescente el cual se recomienda cambiar cada 60,000 km o dos años, el anticongelante clásico o inorgánico de color verde el cual se recomienda cambiar cada 30,000 km o un año. Por otro lado están ingresando al mercado líquidos refrigerantes híbridos que se dice pueden ser cambiados cada 5 años y unos llamados universales que tienen la cualidad de que no tienen problemas al mezclarse con cualquiera de los anteriores.

Es importante verificar que tipo de refrigerante trae el vehículo ya que la tecnología orgánica no es compatible con la tecnología del refrigerante clásico o inorgánica, igualmente no debemos usar orgánicos en radiadores de cobre o latón de modelos automotrices anteriores a 1990 ya que generarán corrosión en estos materiales.

 ¡Lo barato sale caro!

Desde hace muchos años se comercializan refrigerantes económicos sin considerar el daño que hacen al motor del vehículo y haciendo pensar al cliente que brindan el mismo desempeño que otras formulaciones.

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Un anticongelante de baja calidad puede provocar cavitación de la bomba, sobrecalentamiento en tu motor, corrosión, daño en empaques y mangueras, fugas internas, degradación del aceite, mala combustión, entre otras cosas.

Se han realizado estudios donde se ponen a prueba 3 botellas con una muestra de metales como los que integran a un sistema de refrigeración en un vehículo. El primero es agua con anilina, el segundo es agua con etilenglicol y el tercero un líquido bien balanceado con agua, etilenglicol y aditivos.

En este experimento las tres botellas parecen iguales a simple vista pero las diferencias se hacen notar en un tiempo de 3 meses. En la primera botella (agua con anilina) los elementos metálicos han sido corroídos dejando residuos y enturbiando el fluido, en el segundo (mezcla de agua y etilenglicol) el punto de congelación y ebullición se mantiene sin embargo los metales son atacados por la corrosión y en el tercero (líquido refrigerante bien balanceado con aditivos) los metales se encuentran en perfectas condiciones demostrando el cuidado que se le da al sistema de refrigeración del motor.

Adquirir un refrigerante de marca reconocida minimiza el riesgo de adquirir productos que no cumplan las normas mínimas de desempeño.

Dentro de los puntos a revisar está:

  • Punto de congelamiento
  • Punto de ebullición
  • Aditivos antiespumantes
  • Aditivos anticorrosivos
  • Compatibilidad con materiales del sistema refrigerante

Recuerda que en aquellos refrigerantes que requieren diluirse con agua es preferible usar agua destilada ya que en algunas zonas el agua contiene demasiado cloro el cual en combinación con el producto puede ser muy corrosivo o sales que igualmente pueden dañar el sistema de refrigeración generando sarro. ¡Contáctenos!.

Reevo

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